La La Land: el tarareo musical sin estrella

¿Cómo volver a darle vida al jazz en pleno siglo XXI donde los beats de la música electro, techno, house y EDM (Electronic Dance Music) dominan las listas de popularidad en decenas de países? Actualmente Estados Unidos y Reino Unido son los mayores generadores de agrupaciones y cantantes musicalmente hablando y no precisamente de jazz. Los géneros como el blues o jazz jamás estarán dentro los discos del año o los acaparadores de múltiples reconocimientos dentro de la música, pues pareciera estar relegada para un cierto lugar y personas, quienes la producen y la tocan.

la-la-land-afi-best-of-2016

Históricamente, hablar de jazz es nombrar de manera automática a Nueva Orleans y a los negros del sureste de Estados Unidos.

Los puristas creadores de un género musical se negarían a sacrificar sus raíces, su historia y su cultura al prostituirla con otros estilos con la ambición de generar mayores intereses económicos. Esto es lo que propone La La Land (Damien Chazelle, 2016), en aras de reinventar la música jazz en un mundo moderno y globalizado existe la necesidad de llegar a públicos nuevos a través de elementos de propaganda mediática.

La primera, es hacer un musical sobre el jazz, y ese es la temática de la película de Damien Chazelle. Lograr re popularizarlo a través de un género cinematográfico.  Un musical con Emma Stone y el galán del momento, Ryan Gosling. Las actuaciones de Emma Stone no son precisamente de una buena actriz, contrario a la de su compañero y pareja de reparto.

Segunda, prostituir al jazz con electro beats. Solo así se podría salvar al jazz de su extinción y al mismo tiempo hacerlo lucrativo como un producto exclusivamente para su venta más que para su reivindicación como arte y legado cultural en el sur de Estados Unidos.

La lejanía entre Los Ángeles y Nueva Orleans es la misma distancia entre la pureza del jazz en ambos lugares. ¿Qué se habría logrado si el musical La La Land hiciera honor al pueblo de Nueva Orleans, en lugar de imponerlo en un lugar donde no tiene nada que hacer? Se me olvidaba que Nueva Orleans nadie lo quiere, eso, después de la destrucción que dejó Katrina en 2005 por su paso en esa ciudad. Así de contradictorio e incongruente ha resultado el musical, como cuando Mia dice que logra amar el jazz tan solo por estar enamorada o cuando promete amar para siempre y segundos después el director nos demuestra lo contrario. Entregar el jazz al rey midas de la fama y la fortuna, a la tierra de los sueños imposibles donde la prostitución se cotiza en nuevas alternativas de arte. Y así vimos el esmero de mostrar lugares donde el jazz aún sobrevive dentro de una ciudad que lo excluye. Llevado ahí para popularizarlo entre las compañías discográficas que ahí se instalaron. Y para cubrir su metafórica representación fue necesario poner a bailar a una pareja de raza negra en el muelle, donde los blancos (Gosling y Stone) se aprovecharán para ganar más fama y suplantarlos dentro de un producto fílmico comercial sin que ellos se den cuenta.

Tercero, para amarrar al público y a la nuevas generaciones el tema de amor es el tema ideal, así que en México La La Land a manera publicitaria se está vendiendo como Una historia de amor. Este es el gancho para atrapar a los jóvenes ávidos de sueños con el ser amado aunque al final salgan con un sabor amargo frente a una película vendida como musical donde el mismo género no se preste para los bailes coreográficos a los que nos tienen acostumbrados las películas hollywoodensas de ese género. No se compara con Chicago (2002, Rob Marshall) debido a que no se contó con actores de primer nivel ni porque su contexto histórico fue el más atinado. Aunado a que la juventud no está familiarizada a escuchar jazz, es una doble decepción.

En resumidas cuentas, La La La Land es un intento de musical con un romance que decepciona y que no fue suficiente. Ni el amor hollywoodense (actualmente en ningún lugar del mundo) es para siempre, ni el intento por mostrar a una ciudad totalmente jazzística fue acertada. Hollywood, Los Ángeles y el jazz en conjunto no hicieron la perfecta combinación para una película para recordarse dentro del género musical. El acertado punto fue lograr unir lo clásico con lo moderno en el vestuario, los autos, los lugares peculiares del jazz, la música y alguno de sus actores como lo fue John Legend.

Anuncios

Sugiéreme, Coméntame, Critícame, Oriéntame:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s