Muerte: entre el fin y el principio de ciclo

119895

“Toda luna, todo año, todo día, todo viento
camina y pasa también.
Toda sangre llega al lugar de su quietud,
como llega a su poder y a su trono…
Medido está el tiempo
en que miraran sobre ellos la reja de las estrellas,
de donde, velando por ellos,
los contemplaban los dioses,
los dioses que están aprisionados en las estrellas”

Chilam Balam

Así como como el ocaso nos previene del manto oscuro del anochecer, así el crepúsculo nos anuncia que la luz radiante del sol está a punto de salir. De esta forma los lapsos de tiempo y de vida comienzan a moldearse y medirse. Nuestro presente no es más que nuestra propia vejez que va muriendo al paso del tic tac y del tac tac. Un día, un mes y un año; Un segundo, un minuto, una hora. Nuestro destino está a disposición del tiempo que al mismo tiempo no es nada ni de nadie.

Calendario chino, islámico, hindú, hebreo o gregoriano, a ninguno se les escapa una cabida a nuestro aniquilamiento. Nuestra caída a tierra y enterrada entre el polvo. Doce meses suficientes. Sol y luna, los únicos dioses regidores de nuestro punto final.

Pareciera que el tiempo se subdivide para mentalizarnos, que aunque pase seguimos vivos, pero el fin de cada ciclo siempre llega. El año, la medida de tiempo más largas que tenemos para calcular nuestra vida. Es el más fulminante de todos, pero aun así, nuestro deceso  es imprevisible. El otoño es el ocaso que se avecina al invierno, y éste, muchas veces es la oscuridad de la vida; La muerte.

Así como el calendario lunar augura la siembra, la germinación, el brote de la espiga, la cosecha del fruto y el alumbramiento da la vida, así el calendario solar con sus estaciones de la vida nos avisa del florecimiento de los árboles, la llegada de las lluvias, la caída de las hojas, el frío.

Con la caída de las hojas y frío invierno el calendario gregoriano se prepara también para despedir las almas que terminan su ciclo con el fin del año. Desde septiembre se divisan los fallecimientos. Septiembre, octubre, noviembre y diciembre; cruciales y sustanciales en nuestra vida como mexicanos y como religiosos católicos. Nuestro descubrimiento y dominación como nación, independencia y revolución; nacimiento de un profeta y celebración a la muerte.

El calendario de los antiguos aztecas constaba de 18 meses en los cuales, en el noveno y décimo eran reservados para celebrar a los muertos. Este calendario iniciaba el 2 de febrero y culminando el 27 de enero con  5 día vacíos o nefastos.

Fuimos conquistados y perdimos todo mérito el significado de la muerte. Sin un acuerdo con la religión católica, ésta conmemoraba a los Fieles Difuntos en el que se les rezaba para a salir del purgatorio. A la vez, esta celebración se remonta a una fiesta pagana celta llamada Samhain o final del verano (31 de octubre al 1 de noviembre) que servía para festejar el fin de la temporada de cosecha. Ahí comenzaba el año nuevo con el periodo oscuro.

Si asociamos a la muerte con el fin de ciclo o de año, para los celtas esos días cruciales comenzaba el 31 de octubre. Gran sentido tiene entonces la presencia de la muerte con el día de muertos y los fieles difuntos de nuestro calendario gregoriano. Para los aztecas esta etapa decisiva terminaba a finales de enero. Si lees esto y recuerdas la muerte de tus seres queridos en estas fechas de octubre a enero dudarás que sea coincidencia.

No es que a lo largo de nuestro calendario no existan muertes sino que la presencia de la muerte se robustece al final de éstos. Otoño comienza, la caída de las hojas es inminente y de manera natural aparece el milagro del verdor. El invierno llega inmediatamente y al igual que los animales en su etapa de hibernación deberíamos permanecer vigilantes desde nuestros adentros y desde los hogares, la muerte acecha.

¿Cuál es la señal dentro del año para prevenirnos de nuestra muerte? Si por un instante la luna tomara un color diferente, si la lechuza cantara bajo nuestra ventana, si tan solo viéramos en un segundo el devenir, si en nuestros sueños develaran nuestro futuro fatal cercano, pero no existe tal revelación o premonición. Solo nos queda prepararnos día a día porque la muerte siempre llega, al final o en el inico del día, al anochecer o antes del amanecer. La muerte es nuestra ley y nuestro final y paradójicamente es nuestro reinico desde otro nivel u otra vida con un nuevo calendario individual y con un nuevo tac tac del corazón.

Así los últimos meses del año y los primeros del nuevo es el fin de la vida para algunos. En paz descansen David Bowie (10 de enero), Prince (21 de abril), Evita Muñoz ‘Chachita’ (23 de agosto) Juan Gabriel (28 de agosto), Gonzalo Vega (10 de octubre), Dario Fo (13 de octubre) Leonardo Cohen (7 de noviembre), Fidel Castro (25 de noviembre) y todos los que al finalizar el año han fallecido.
Anuncios

Sugiéreme, Coméntame, Critícame, Oriéntame:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s