Mar de almas dan eterno adiós a Juan Gabriel

Ser parte del pueblo tiene sus historias. Aquí va una pequeña muestra de lo que se vivió en el homenaje a Juan Gabriel desde una mirada presente en un momento histórico para todo México.

2:30 Una semana completa, camiones y camionetas de una veintena de medios aparcaron en espera de este gran momento. El ansiado día para despedirlo había llegado. A partir de las 3:00 pm comenzaría el homenaje y festejo de despedida pero el cortejo fúnebre no llegaba. Medios de comunicación buscaban su mejor ángulo pero por mucho, los fanáticos ya habían ocupado los espacios preferenciales. Ellos eran los invitados a despedir a su ídolo. Preguntar aquí y allá. Dónde era más estratégico pararse a esperar. Ya estaba: el cortejo llegaría sobre Lázaro Cárdenas y estaría entrando por el costado derecho de los espectadores.
wp_20160905_14_19_15_pro1Más vale no moverse porque alguien ocuparía la vista que hemos ganado. Fotógrafas molestas porque delante tienen al público que sin querer son un estorbo para su trabajo. Pero aquí nadie tiene más derecho sobre el otro. Todos están desesperados y cada quien tiene el lugar que le corresponde según su hora de llegada. Solo por ser un medio no tienen el derecho de quitar a personas que con tanto aguante han resguardado su preciada sala de espera. Un hombre y una mujer bien vestidos llegan con tan cruel seguridad que con solo pedir permiso y empujando a la gente logran llegar a la valla; una reportera y su ayudante. Los veo y me pregunto ¿Qué derecho tienen éstos que llegan tarde sobre los otros que llegaron temprano para quitarlos y ponerse en su lugar? En cuestión de segundos les avisan que deben estar desde otro lugar. Así como llegan se van, pidiendo permiso y abriéndose camino entre la multitud.
3:38 El día nublado, triste se contenía las lágrimas. Allá adelante unas personas corean “Amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaremos juntos…” atrás, una persona comienza a palmar con sus manos de manera pausada. Por un momento se dejó sentir su profunda sensibilidad y comenzaba una ligera brisa. La gente no se movía, y si lo hacía era para acomodarse entre lo apretujado del espacio. Un helicóptero sobrevuela y hay quienes no pierden la oportunidad de registrarlo en fotos o videos. Por unos segundos algunos presentes le piensan si salirse del tumulto. Otros sacan sus paraguas y otros más sus chamarras con capuchas para librarse de las gotas que ya comienzan a mojar. Parece que arreciará la lluvia. No pasa mucho y las gotas calman. Fotos, carteles y rosas comienzan a visualizarse.
4:00 La desesperación cunde. La ansiedad comienza a llegar a sus límites. Todo se ha retardado. Un helicóptero de seguridad Pública comienza a sobrevolar a una distancia relativamente cerca del suelo, por instantes se suspende en el aire. Pareciera que tomará como helipuerto al asfalto. Comienzan las transmisiones por los medios. Comentan la muerte del ídolo y lo comparan con el de Pedro Infante o Gabriel García Márquez. Acto seguido dan mención los políticos (a reservas de sus nombres) quienes han manifestado sus condolencias a los familiares del Divo. Al igual hacen notar que esos mismos políticos son aquellos que se rehúsan firmar leyes sobre sobre la defensa de los derechos lésbicos-gay.
4:10 Todos se vuelcan hacia el nerviosismo. Cientos de policías aguardan junto a las vallas. Hay unos que no son ni comunes ni corrientes. Muy bien vestidos se logran ver los gendarmes, son la Policía Federal que aguarda cerca de la entrada lateral. Ellos no se mezclan entre la multitud, tienen el trabajo de oficializar la seguridad desde adentro, donde los de cachucha azul no podrán tener acceso. Trastocando entre puntillas poco a poco el mar de gente hace que sin darte cuenta estés más cerca de la vista preferencial.
4:14 Los gritos se acercan y se hacen más fuertes. El latido de la emoción se mezcla con el zumbido del helicóptero. Todo se eclipsa con los latidos de las aspas. Juan Gabriel ha llegado. Una carrosa de Gayosso se hace ver, atrás lo resguardan una camioneta y un coche más. Se escucha una porra y la gente no deja perder ni un solo instante y hasta el último segundo que se pierden los autos hacia adentro y se cierra la puerta.
4:18 Fotógrafos comienzan a capturar imágenes de los asistentes con sus diferentes mensajes de despedida. Una mujer busca lograr la atención de los medios. Como no queriendo busca insistentemente los reflectores con su mirada perdida y su cartel en mano. El festín ha comenzado para los más astutos y ambiciosos. Cual evento musical, comienza la vendimia de todo lo que la gente eufórica por la emoción compra sin reparar. La foto tamaño postal en papel fotográfico, posters alusivas a los discos en 10 pesos, banderines, usb’s  con la discografía completa, vendedores de discos piratas encuentran la ocasión perfecta para hacer la venta de la semana. La gente se vuelca a los vendedores, buscan hacerse de un recuerdo y del momento histórico que está aconteciendo en su presencia. Poco a poco un mar de gente se va volcando y saturando la avenida Juárez, son miles de trabajadores que en cuanto terminó su horario laboral corren a buscar su lugar en las interminables filas que se han formado desde la mañana.

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4:45. Enfilado. Todo transcurre lentamente, minuto a minuto. Mi fila comienza exactamente en la esquina de metro Hidalgo. Solo se logra ver el laberinto entre vallas para poder albergar el mayor número de asistentes. La gente sigue llegando desde las salidas del metro.
5:30 La Alameda se inunda cada vez más, ahora un río caudaloso de gente. Atrás de mí una señora de 60 años. Desde pequeña se volvió fan del Divo. Antes de que fuera famoso ella ya lo conocía. Tiene algunos discos en casa. En cuanto terminaron sus labores se enfiló para formarse. Delante de mío un señor que se reserva a hablar. Le hago comentario a la señora que está atrás de mí sobre otras que como buenas previsoras sacan sus tuppers con frutas y comienzan a comer. Me dice que ahí están los comedores comunitarios y que el plato de comida está en 10 pesos. Le pido el favor de resguardar mi lugar y con gusto me dice que vaya, que no hay problema. Hay diferentes menús, me formo en la de picadillo. En menos de 5 minutos he sustituido mi comida del medio día. Regreso a formarme. La fila continúa avanzando muy lentamente. De repente dos chavos estaban a lado mío y me piden permiso para darles chance formarse junto a mí y evitar ir hasta el final de la fila. El fin de la cola cada vez se alejaba más y estos amigos buscaban una estrategia para evadir el cansancio y la lenta espera. Le dije que no era posible porque la llevaba casi una hora parado y no era justo. Me trató de sensibilizar comparando la humildad con Juan Gabriel y que si a ellos yo les hubiera pedido el permiso de meterme a la fila con gusto dirían que sí. Al no dar mi brazo a torcer se fueron a sensibilizar a otros chavos que estaban más adelante. No pusieron pero y lograron colarse ahí. La señora a mi lado, molesta se fue contra ellos porque decía que si esas personas lograban inmiscuirse nos estaban afectando. Total que se fue y después de un rato de no regresar, me asomo y la veo parada frente a los dos chavos que iba a amedrentar.
6:00 La persona que iba delante de mí pregunta a pregunta a un policía si mañana estaría abierta la entrada al público. Él contestó que no sabía. Estaba ahí por apoyo, que su salida era a las 6 y venía de Iztapalapa. Entonces comenzó hacer cuentas y en dos horas llevaba recorrido una distancia de 50 metros. Para cuando dieran las 7 estaría un poco más adelante pero muy lejos de la mitad de la fila. Tendría que ir hasta Chalco y no le convenía esperar a más noche. Decidió salirse de la fila y tomar rumbo para su casa. Ya  mañana se las ingeniará para llegar más temprano.
6:22 A esta hora la fila venía desde Eje Central, llegaba a la esquina del metro Hidalgo doblaba hacia Juárez y regresaba de nueva cuenta a la esquina del metro Hidalgo y se adentraba por un costado de la Alameda. De esta fila había dos más de igual tamaño. Las pantallas aligeraban el cansancio y la desesperación. Canal 22 comenzó a transmitir el evento pero con fallas con el enlace en vivo dejó de transmitir y optó por un documental sobre la vida del cantante. Cerca de 7 pantallas gigantes abastecían alrededor y a lo largo de toda la Alameda. Un joven no sabía cómo alivianar sus dolores de piernas y pies. A ratos se doblaba, se agachaba y se contenía; más bien parecía que le ganaban unas ganas de orinar. Una voz entonada que logra perderse con la de los profesionales se escucha cantar “Tú me sabes bien guiar, tú me sabes bien cuidar, todo lo haces muy bien… cómo te puedo pagar todo eso que haces por mí” es en el quiosco, que se ha llenado y apropiado para interpretar al estilo karaoke las canciones de su ídolo.
7:00 Ya estamos a la mitad de la gran fila. La pantalla del frente proyectaba a Jas Davael, el protegido y más amado de sus amigos cercanos. Impecable portaba un saco negro y una camisa blanca. Al lado, un molesto lema “Presidencia de la República” como si el evento fuera auspiciado por ellos y todo fuera parte de la publicidad para mantener en la mente colectiva la presencia de un presidente perdido, buscando realzar su popularidad.
“Por qué me haces llorar y te burlas de mí, si sabes tú muy bien que yo te quiero a ti… Yo me voy a emborrachar a…” (la voz se entrecorta por el llanto y la emoción. Es una confirmación de un gran amor. Con lágrimas besa una rosa roja y la coloca a lado de sus polvos.
7:50 La fila ha terminado. En una de las últimas pantallas que acompañan a los presentes desesperados se ve a un señor llorar de una forma desgarradora. En unos segundos es levantado interrumpiendo su dolor y su llanto. La despedida no puede durar ni un minuto, son solo segundos para demostrar fervor al Divo.

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7:56 En pleno escenario se ve Pablo Montero rendir homenaje a su colega. “Cómo te extraño, como te extrañamos (decía). No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor. Viva Juanga!… Siempre volverás, una y otra vez…” La gente entra en catarsis. Se emociona y conmociona. Hay alegría y tristezas al mismo tiempo en los rostros. Están en la recta final para entrar al encuentro con su intérprete amado. Las cenizas no significan la ausencia de su ser. Adentro, la verbena se atenúa y se respira un aire de poca solemnidad. Todo sucede tan rápido, que en cuestión de minutos el recorrido ha terminado.
20:20 Miles y miles formaban mares sobre las avenidas, ya casi es imposible caminar. Entrevistas, vendimias, gritos y grupos de voces cantando se encuentran en la calle. Un imitador se desgarra frente a una cámara de televisión y cientos a su alrededor lo aclaman.

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 Los arroyos de gente entre las vallas se hacen más largos y el hambre para algunos acecha. Los que deciden no formarse se acobijan frente a las pantallas para desde ahí cantar y desahogar el adiós.
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