Juan Gabriel, un amante del sol y la luna

Inocente, indefenso, solitario. El último. Siempre buscando el cariño de su madre. Ese era el niño que precedía un alma necesitado de escucharse consigo mismo. No tenía a nadie solo a él. Desde la soledad y el ansioso amor y cariño anhelado, se encontró desde pequeño y ese fue la realidad que lo perseguía y le roía su alma, sus pensamientos y su persona. La soledad fue su amiga y compañera. Fue el que lo sacó a las calles, del internado y de la propia cárcel. La soledad lo liberó de sus traumas. A ser más fuerte y persistente.
A su madre le debe todo, como a cualquier madre. Le debe su soledad, su inmenso amor, su persistencia,  y su fama. Supo amarla a pesar de su olvido, de su tiempo y su cariño. Ella se debatió entre comer o morirse de hambre. Entre atender y entregar la atención de sus hijos o trabajar. Dos cosas no son posibles cuando se tiene una decena de bocas que alimentar.
__ Pero mujer, ¿por qué tanta tirria hacia el indefenso niño?
__ ¿A caso por ser el último y más pequeño significa una carga y un estorbo?
__ ¿Sabe usted señora? Es su hijo, y entiendo que sea un problema pero no descargue su desdén hacia él. Porque sabe, es fruto de su verdadero amor, Gabriel.
Ahora ella buscará la forma de no dañar a la criatura. Primero buscará acomodarlo en una familia acomodada. Sí, así de esa forma para evadir la palabra venderlo, porque a un hijo no se le vende. Aunque la necesidad sea una tentación casi inevitable.
“Dios aprieta pero no ahorca”. Eso debe quedarle muy claro señora. Victoria. Y ahí tiene pues una alternativa. Envíe al pequeño a una pequeña prisión. A una escuela de mejoramiento social. Donde harán de él una persona de bien. Entréguelo a los brazos de las letras, de la enseñanza, de las lecciones de la vida. De la educación. Hasta cuando sepa sobrevivir solo.
Como pequeña escoria tendrá un lugar recluido con sus despreciables similares. Qué más da si hay ganancia para todos. Pues ahora bien, el pequeño gozará de lo que sus hermanos nunca tuvieron. Entonces ellos quedarán como ignorantes. Sobreviviendo como todo el mundo lo hace. Trabajando en lo que sea. El fin es ganar dinero y apoyar a sostener a la familia. Los sueños y anhelos no existen para ellos.
Adán Luna.
Cuando se goza de seguridad nada permea del exterior. El interior se busca. Se llena de uno mismo. Así van naciendo los sueños. De complacerse. De realizarse. De ser diferente. De rebelarse. Y va naciendo Adán Luna. De las charlas ausentes de su madre y con el astro celeste. Va naciendo una amistad. Una complicidad. Una identidad. Ahora ya no está solo. Tienes una gran amiga, dadora de un don invaluable. La inspiración.
Comenzaste a liberar. Autoayudarte. Tu soledad, ansiedad, ternura y amor poco a poco se reflejarán en letras en papel. La luna te habla desde adentro de ti. Tu libreta es la caja de recuerdos liberados y confesados.
Sensible a la noche y al día. Sensible al viento, al sol. Sensible hasta los huesos. Capaz de romperte en cualquier momento. En tu cama, entre tus sábanas. En el rincón despejado. A escondidas. Y así poco a poco vas creciendo, noble y sin malicia. Eras carnada de lobos y maliciosos. En un ambiente hostil, eras la oveja blanca. Y oveja negra con astucia. Cuando se trataba de luchar y defender tu luna. Tu inspiración.  Tu Tú.
Título: Como la luna
Disco: Gracias por Esperar
Año: 1994
Voy a decirte mis palabras de amor

Y acariciar todo tu ser

Tus labios rojos besaré con sed

Veré la gloria que soñé

Nada cuesta mas no hay que esperar

Y empezar la magia de amar

Quiero oír a tu corazón cantar

De placer, placer de amar

Voy a entregarte más que un ser

Y voy hacerte mucho más mujer

La luna llena vas a ver

Igual tú estarás

Voy a enseñarte la felicidad

Ya tú verás que devoción

Y al liberarte de la soledad

Seré más fiel, que el mismo amor

Lo que es amar vas a saber, al nacer amar

Lo que es un hombre tú lo vas a ver, al nacer amar

De amor te voy a estremecer

Vas a suspirar

Te irás conmigo al volar al cielo azul

Más que una estrella brillaras

Devoto tuyo yo me voy hacer

Igual que a Dios te voy amar

Igual que a Dios te voy amar

Voy a entregarte más que un ser

Y voy hacerte mucho más mujer

Como la luna

Lo que es amar vas a saber, al nacer amar

Lo que es un hombre tú lo vas a ver, al nacer amar

Como la luna

Al nacer amar, como la luna, al nacer amar

Al nacer amar
Título: Luna Tras Luna
Disco: Gracias por esperar
Año: 1994
Estoy, pensando en ti, mirando y oyendo al viejo mar, cantar

Esa canción, que enamoro, a la luna,

Y estoy imaginándome que estas, conmigo,

Y un poco suspiro, se escapa de mí,

Se va en busca de ti, para decirte que te extraño más ahora

Que el día siguiente que te fuiste con la aurora

Aún sigue siendo el día más triste para mí

Y así, pensando en ti, el sol, se va, y yo, un día más, sin verte,

Y sigo imaginándome que estas, conmigo,

Despierto, dormido, y a diario es así,

Y hoy tengo para ti, caricias nuevas que guarde luna tras luna

Para estrenarlas, en tu ser, una por una

Hasta que jures que jamás te iras de mí,

Y hoy tengo para ti, caricias nuevas que guarde luna tras luna

Para estrenarlas, en tu ser, una por una

Hasta que jures que jamás te iras de mí,

Hoy tengo para ti, caricias nuevas que guarde luna tras luna

Para estrenarlas, en tu ser, una por una

Hasta que jures que jamás te iras de mí,

Hoy tengo para ti, caricias nuevas que guarde luna tras luna

Para estrenarlas, en tu ser, una por una

Hasta que jures que jamás te iras de mí
Título: Influenciado por la luna
Disco: Todo Está Bien
Año: 1999
No, hoy no saldré esta noche 

No, porque hay luna llena 

Y eso a mí me enferma 

Me vuelve un lobo 

Feroz 

¿Por qué habría luna llena, cuando yo nací? 

Porque influenciado en mí 

Siempre la luna llena 

Me sale ese lobo 

Que hay dentro de mí 

Me salen las ganas 

Que siento por ti 

Me crecen los ojos, 

Las manos, los pies 

Me crece la boca 

Los dientes también 

No, por favor 

Conste que ya te lo advertí 

Me vuelvo un lobo feroz 

¿Por qué habría luna llena, cuando yo nací? 

Porque influenciado en mí 

Siempre la luna llena 

Así es que esta noche 

No te puedo ver 

Que adentro del coche 

Te puedo comer 

No vengas, ni llames 

No quieras saber 

Porque hago que calmes 

Mi hambre y mi sed 

No, por favor 

Conste que ya te lo advertí 

Me vuelvo un lobo feroz 

¿Por qué habría luna llena

Hoy hay luna 

Ay, cuando yo nací? 

Hoy hay luna 

Porque influenciado en mí 

Hoy, hoy 

Siempre la luna llena 

Hoy 

¿Por qué habría luna llena

Hoy hay luna 

Ay, cuando yo nací? 

Hoy hay luna 

Porque influenciado en mí 

Hoy, hoy 

Siempre la luna llena 

Hoy 

¿Por qué habría luna llena

Hoy hay luna 

Ay, cuando yo nací? 

Hoy hay luna 

Porque influenciado en mí 

Hoy 

Siempre la luna llena
Título: Luna Llena
Disco: Inocente de Ti
Año: 2003
Ahora que respiras aire puro 

Tienes un lugar seguro no hace frío ni calor 

Ahora por mis amores en la casa siempre hay flores 

Que perfuman este amor 

Ahora porque me amas te han dado ganas de vivir 

Ya ves que la vida es muy bella 

Ya no te hace mella un recuerdo de ayer 

Pues ahora porque puedo y quiero 

Yo te voy a hacer el ser más feliz de la tierra entera 

Poco a poco lentamente ya te iré enseñando a vivir 

Ahora que diferencia tienes paciencia fe y valor 

Te voy a enseñar a ser amiga para que seas grande 

Porque hay luna llena tú y yo beberemos juntos 

Un brebaje con sabor a la libertad 

Luna llena luna llena luna llena hay hoy 

Hoy hay luna llena 

Luna llena luna llena luna llena hay hoy 

Ahora que ya eres libre 

No te persigue aquel dolor 

Te voy a escribir un poema 

Para que lo aprendas sin ningún error 

Lo convertiré en la canción 

Más bella del mundo 

Que tú cantaras y que yo cantare 

Será nuestro himno de amor 

Luna llena luna llena luna llena hay hoy 

Hoy hay luna llena
Título: Luna
Disco: Luna
Intérprete: Ana Gabriel
Año: 1993
Luna, tú que lo ves, dile cuanto le amo 

Luna, tú que lo ves, dile cuanto lo extraño 

Esta noche sé que él esta 

Contemplándote igual que yo 

A través de ti quiero darle un beso 

Tú que sabes de soledad 

Aconséjale por favor 

De que vuelva convéncelo te ruego 

Luna, tú que lo ves, dile cuanto es que sufro 

Luna y dile que vuelva porque ya es mucho 

Tú que sabes en donde está 

Acaríciale con mi amor 

Dile que él es a quien yo más, más quiero 

Tú que sabes por donde va 

Ilumínale con tu luz 

Su sendero porque quizás 

No es bueno, no es bueno 

Quizás no es bueno 

Y dile que lo quiero
Cuántas charlas con la luna. Cuántos secretos. Cuántas lágrimas. Cuántas peticiones. Cual paloma mensajera, sus peticiones siempre llegaban a ti. Luna, revélanos los confidencias que guardas, cuéntanos el sufrimiento de tu adorador.
Alégrate pues Albertito. Ser compasivo tiene sus recompensas. Ya tienes a un músico en tu pequeña vereda recorrida. No importa cómo pero él te enseñará. Tenemos piano y violín. Piano sin teclas dibujado los tonos en la mente. Qué forma de aprender el piano, ¡caray!. Un músico sordo. ¡Qué contradicción!. Viste y aprendiste con humildad la música del teniente. Te forzaste a escuchar desde el silencio.
¿Te acuerdas de aquella vez Albertito, la vez que comenzaste a cantar?
Sí. “me dije que cantaría y a lo mejor así saldría un rato, porque un pájaro enjaulado que canta es porque quiere que lo saquen, no porque esté contento. Pues yo comencé a cantar…” Tu mamá nunca llegó. Pero hubo recompensa, te convertiste en un pajarillo cantador. Ganaste el primer lugar. Consentido y envidiado. Ya había quien amenizara cada año el festival de día de las madres.
Ya eras un pequeño cantor. Todo lo que vivías lo escribías. Como cuando los chamacos del demonio mataron aquella paloma. ¿Te acuerdas? Escribiste tu primera canción. Y Juanito se emocionó. La muerte del palomo.
El reformatorio era tu cárcel. Desde ese momento querías libertad. Querías volar. Estar en la calle, ser de la calle. Los artistas se deben a la libertad. Libertad de ser, hacer y estar. Eras lo que eras, hacías lo que te daba la gana, estabas donde querías y con quien te ofreciera confianza, amistad o cariño.
Fuiste un adolescente rebelde. Y al escaparte del tribunal, cómo le decías. En ese entonces sabías el costo de la libertad. Vender lo que sea para mantenerse. Desde artesanías hojalateras, cantar en la calle o vender los ricos burritos.
Lo andariego ya lo traías en tus venas. Y cada vez se reforzaba. Como tu aventura por Lake Elsinore, California. Conocer personas con culturas diferentes. Ayudaron a tu acercamiento con la música afroamericana, ligada a la familia y la religión. Te cayó el veinte después de tu familia, a amar a tu país y tus raíces. Lo desconocido y luego conocido, muchas veces no es lo que queremos, y nos movemos. Seguimos buscando. Y te entregaste a errar. La música te perseguí y siempre te encontraba.
Pero acuérdate que si eres hombre de rancho o de pueblo, ser artista es para jotos. Se escucha decir a lo lejos, en alguna ranchería. En alguna familia. No sé si fue suerte pero así te tocó. En tu casa te querían ver convertido en un hombre. Trabajar el campo. Pero fuiste sincero y te costó la paliza de Gabriel, tu hermano. En aras de enderezar tu camino y tus ideas. Árbol que nace torcido jamás su rama endereza.
La capital de los sueños, el D. F. para donde muchos se mueven. Donde existen las oportunidades. De todos los estados vienen buscando trabajo de sus sueños. Y aquí estás. Dicen que el mundo de la artisteada de muy feo. Y que el talento se demuestra en la cama de cualquier/a. Ya viste que no es fácil sobrevivir en la capital. Sin trabajo y sin amigos. Mendigar no es la opción. “No tengo dinero ni nada que dar. Lo único que tengo es amor para amar” Dicen que la pobreza es un patrón que viene de vidas pasadas. Lo llevabas consigo, hasta que llegó tu fama.
Eras un enamoradizo de primera. Y creo que te enamorabas de cualquier hombre guapo que te tendía la mano. Por eso tanto sufrimiento. Psicologicamente, es porque hay un trauma de falta de cariño y atención desde la niñez. Y siempre buscabas sin cesar. Antes que buscar y dar amor a otro, primero estabas tú, el amor a ti mismo. Eso creo que te faltó. Así, cualquier cosa se le confunde con amor y a cada rato nos rompen el corazón. Ahora se entiende mejor el “Yo no nací para amar”. Tenías 16 años y ya andabas con aspiraciones de amores. Eras todo un dramático al definir tu vida sin alguien a tu lado. Como si ya estuvieras a punto de morir, contando tus memorias de tu vida.
Noa Noa y Malibú.
Tu siempre casa, el Noa Noa. Donde siempre regresabas. Fuiste el hijo prodigio. A ello le debes las puertas de la fama. Así de chico era tu popularidad. Conquistaste un lugar para ambientarse cualquiera quien quisiera. Era una zona de barra libre. Sin restricciones de nada. Putas, borrachos, drogadictos e infieles era el refugio perfecto para ambientar el bar. Pero llena de personas con enormes corazones. Malibú te acogió y te mantuvo como uno de sus estrellas predilectas. Te hiciste hijo de la Esperanza Mc Culley. Hermano de Mechita y de un gran grupo de amigos. Homosexuales también. El rencor también hubo cabida en tu corazón y fue dirigida para tu madre. Quizá en ese momento de tu vida comprendiste que tu madre nunca te quiso.
No me imagino lo que tuviste que padecer a tu regreso a la Ciudad de México. Las esperanzas eran más fuertes. En tu primera vez, tuviste el placer de conocer a la Lola Beltrán. Y en esta vez, a Lucha Villa y José Alfredo. Te digo que siempre tuviste suerte y coincidencia estelar. Lo que sacrificaste por dinero o por comida. O igual no fue sufrimiento sino placer o mucho peor, una pesadilla.
Eras confianzudo de la gente. Por eso terminaste en Lecumberri. Inocente pobre amigo. Ahí conociste a tus amigos, a tus verdaderos amigos. Y siempre el milagro ocurría por obra siempre, de una mujer. El lado femenino siempre de aguardaba y te protegía. Eras un imán para ellas. Mujeres famosas y con lana que parecieran buscar a quién proteger. Nereo, fue tu amigo y compañero ante tanta gente. Me imagino te introdujo a su mundo y a sus amistades. A decir verdad, Nereo era el paso hacia la farándula. Hacia las personalidades, los contactos y los nuevos amigos. Él fue tu pata de conejo.
Juan Gabriel.
Ya has crecido. Has visto, olido, apreciado. En tu andar encontraste la materialización de un anhelo perdido. Juan Contreras. Tu Juanito. A ese que a nadie le daba trabajo por sordo. Tu segundo padre. Y por clemencia de alguien, cruzó en tu camino. Donde la burla por el sordo se hace más fuerte. Por cariño por lástima. Pero ese que nadie quiere y todos se burlan te enseñó el secreto mejor guardado. Porque los caminos son perfectos. Amar hasta adorar, y la vida lo va cubriendo de rosas mientras vamos caminando. Trazaste tu camino y poco a poco te has ido encontrando. Mc Culley, tu segunda madre. ¿Y ahora que sigue, Alberto?
Seguir tu intuición egocéntrica. Cantar. Triunfar en la radio. Que todos escuchen tu voz y tus canciones. Para ser cantantes hay que creérsela. Y tú lo hacías muy bien, de cuando en cuando sonabas un poco soberbio. Tu defensa eras tú y tu don. En tus tiempos, si no era en la radio o en la tv, no era en ninguna parte. Solo ahí nacían y se hacían los grandes triunfadores.
Buscabas fama a otros niveles, mayor al Noa Noa y Malibú. Siempre creíste que para ser un cantante completo debía existir un disco físico. Porque sino no eras un cantante famoso. Pero en tu época un disco costaba las perlas de la virgen. Tenías que talonearle sin cesar. En la calle y con los contactos. Haciendo méritos aquí y allá o dónde se pudiera. Aquellos tiempos. Ahora no es tan difícil volverse famoso. Es una fama pasajera la que vivimos. Cualquiera puede grabar un disco. Fácil es llegar pero difícil mantenerse. Para ti solo las dificultades te afloraban como si fueran parte de tus virtudes.
Querías volverte famoso con tu talento y por tu talento. Que ello hablara y permeara por ti. Estoy convencido de que la fama que buscabas no era trivial. No era por vanidad. Era un reto contigo y con tu familia. Era tu realización como persona. No buscabas hombres o mujeres para satisfacer tu sexo, no buscabas lujos. Eras humilde por ese lado. Eras sincero como cantante, como autor y como intérprete. Luchaste por un lugar que te correspondía. Mira que muchos buscan fama, dinero, reconocimiento y respeto a costa de nada. No cantan, ni componen solo buscan perfeccionar su interpretación, muchas veces a costa de instrumentos que moldean la voz.
¿Te acuerdas cuando comenzaste haciendo coros a Angélica María, Leo Dan o Jordan? Te querías hacer notar con tu voz y tu presencia escénica dentro del estudio. Eras un corista pero tú querías más. Ya no te importaba los cantantes por los que prestabas tu repetitiva voz, ya querías comerte todo. Que ser corista es sujetarse a hacer lo que ticen. En un escenario, ellos visten igual y se mueven igual. No dan más si no se les pide. Tenías que respetar a los mayores y ya famosos.
Después conociste a tu mentor y amigo. Eduardo Magallanes y todo ahí es historia. La popularidad te llegó a manos llenas. Apellidos como Dúrcal, Pantoja…
|F. El alma joven A mi Guitarra Con el Mariachi Vargas de Tecalitlán Con      Mariachi Te llegará mi olvido Siempre Estoy Pensando en ti Siempre en mi mente Espectacular Mis Ojos Tristes Rocío Dúrcal Marco Antonio Solís Julión Álvarez José Feliciano María José Thalía
|A. Recuerdos Ella Con tu amor Cosas de enamorados Todo Recuerdos     Pensamientos Gracias por esperar El México que se nos fue Daniela Romo Inocente de ti Juanes David Bisbal Alejandra Guzmán Luis Fonsi Alejandro Fernández Marc Anthony J Balvin Wisin
|M. Del otro lado del puente Juntos otra vez Por mi orgullo Con la banda… El recodo Románticos Abrázame muy fuerte Inocente de ti Juan Gabriel Los Dúo Ana Gabriel Joy Isabel Pantoja Espinoza Paz Paty Cantú Joan Sebastian Carlos Rivera Miguel Poveda
|A. Mis canciones, mis amigos Mis 40 en Bellas Artes El Divo Canta a       México Debo hacerlo Boleros Vestido de Etiqueta Natalia Jiménez Laura Pauini José María Napoleón Antonio Orozco Emmanuel Natalia Lafourcade Fifth Harmony Franco de Vita David Bustamante Carla Morrison
Hablar en pasado.
La muerte se dejó ver desde septiembre para llegar al 2 de noviembre y rematar el año; y a veces hasta el primer mes del próximo año, pero tú te le adelantaste por tres días antes de agotarse agosto. La muerte de un famoso siempre produce conmoción. Por supuesto que no fuiste la excepción. Eras el Divo, el autor, el cantante, el intérprete; que a estas alturas eso escasea.
No acostumbraba escuchar tus canciones, pero a veces necesitas que tus amigos o conocidos te enseñen escuchar cierta música. Porque para ser famoso debes de cumplir con un requisito: tienes que hacerte escuchar en dos lugares muy importantes; los bares y cantinas. Donde a punta de tragos evidenciamos nuestros problemas, nos salimos a llorar desgracias. Que cobardes, ¿no crees? Somos tan valientes que con botella en mano aprendemos a llorar. Pero lo más importante es que hay una música de fondo. Sí, como en las novelas o las películas. Eres la rocola y el soundtrack de millones de borracheras cada fin de semana. Porque tienes para todos y para todas. Casi no hay un sentimiento que se te haya escapado. Tú aflorando penas cantando y nosotros ahogando penas tomando.
No por borrachos te recordamos, no. Nos duele y te recordamos porque aprendimos a escucharte y valorarte como ser humano, como compositor. A costa de tus penas y dolor. Desde José Alfredo Jiménez no teníamos a nadie que nos hiciera desgarramos las gargantas curtidas en cerveza, vino o mezcal. Eres y seguirás siendo el consuelo y acompañante nuestro de borrachos y borracheras venideras.
Nos agarramos a ti porque en el fondo nos encontramos y nos identificamos o porque no sabemos amar, o por porque amamos demasiado. Pero confundimos amor con pasión y nos regocijamos en el alcohol.
Las cantinas y los bares como el Noa Noa. Todos ahí para convivir. Para divertirse, cantar, llorar, ahogar, sanar. Para los que no tenemos dinero, caray! Para los que ya no vivimos por vivir, Para lo que pedimos Por favor, Los que bendecimos con amor, Para los que pedimos nos abracen muy fuerte, Los Queridos y Queridas, los que seguimos amando, Los que quisimos olvidar, los que te recordamos, para cuando sabemos que te vas… mil palabras alusivos de amor y desamor.
Así somos los pobres, la clase baja, los mexicanos somos así. Tú famoso y nosotros populares. Ambos pop. Traemos arraigado lo pueblerino en los beats de una tambora, del mariachi, del chile y el nopal. Desayunamos, comemos y cenamos penas. Las crisis económicas son los desamores y las despedidas. Eres mexicano como pocos. Alma de mujer con mariachi. No Fuiste machista porque sería una contradicción. Para los nacionalistas eres digno de esa representación. Para los melómanos, sería una vergüenza no reconocer tu trayectoria. Fuiste 100% un artista de pueblo y no podríamos pedirte un género impropio de ello. Llegaste a Bellas Artes con orquesta sinfónica. A veces para sentirnos clasistas musicalmente solo baste cambiar los instrumentos para engañar y consentir a las masas.
¿Qué nos acerca o nos separa de ti? Solo la vida. Y esa cada quien la vive a su manera. El resto, solo sentimiento. Puro corazón. Fuereño. Paracuareño. Tarasqueño. En tu sangre llevabas las espinas que nos siguen lastimando. Indígena. Y de ello nunca te rehusaste. Lo portabas con orgullo, eras un moderno pero en el escenario todo brillaba. Tus raíces y tu identidad como sujeto y cantante. Y en la música también. Tu pasión sentimental a la hora de interpretar iba perfecta con el mariachi, con la balada, con el pop, con todo lo que el maestro Magallanes te proponía. Sin Magallanes, inconcebibles tonadas anclarían con tu profunda interpretación. Tus letras, muy corrientes, o sea muy sencillas, del pueblo para el pueblo. Directas, cantarle al otro con dolor, amor y resentimiento.  El pueblo te aclama porque eras su hijo. De los pocos que aún queda en la música regional mexicana, como le llaman al género. El último ídolo, de esa generación de la Lola, Pepe Alfredo, la Villa. De esos que cantaban con desgarro y un trago de licor. Ya no hay de los que se desnudan sin cohibirse lo que les nace del corazón. Cuántas mujeres y hombres se guardan en tus mil canciones. Los enamoradizos nos duelen tu ausencia y no compañía.
Lograste tu sueño Adán Luna. Cara de niño y alma de mujer. Nadie te juzgó por lo que eras, porque para muchas mujeres eras un enorme caballero. Fuiste priista y todo quedaba chico, insignificante y opaco ante tu estrella brillante. Trasmutabas. Adán con mujer e hijos, Luna con cientos de éxitos. Alberto, Adán, Juanga. Una lucha entre tú, tu madre y tu familia. ¿Qué pensaban ellos de ti? Machistas de machete en mano. Moriste en manos de tu hermano confabulado con tu madre. Renaciste con más dolor y con resentimiento pero ahora ya solo eras tú. Descubriste a tu verdadera madre cuando te revolcaban en el polvo. Avivando más y más dolor. Hasta que te conocí, tu estigma, tu cárcel, tu radiografía.
Exploraste y sacaste todo tu sentimiento como miles cantantes quisieran, por eso se enorgullecen cantar tus temas o haberlo hecho contigo. Nos entregaste tu alma en cada emoción. Nos entregaste tu vida musicalizada para que la tomáramos todos los que morimos a ratos y los que seguimos viviendo. Adiós Juanga.
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