Héroes con epitafio

Hoy pasó lo que no me gusta que pase. Llegar tarde y no alcanzar la película que tenías planeada ver. Eliges otra opción. Sinceramente Epitafio no estaba dentro de mi lista y aun así me arriesgué. La lección; nunca ver una película por el solo hecho de ser parte de un foro o muestra.  No es que la película sea mala, al contrario es muy buena pero sinceramente, no me gustó.
Epitafio (2015, Yulene Olaizola, Rubén Imaz) es un largometraje histórico. Las principales producciones mexicanas que son basados en hechos históricos y que se han llevado a la pantalla grande pertenecen a tres hechos importantes que inspiran patriotismo o nacionalismo; La Conquista (Cabeza de Vaca, 1990; La Otra Conquista, 1998; Eréndira, la Indomable, 2007),  La Independencia (Hidalgo, la historia jamás contada, 2010; Morelos, 2012; Su Alteza Serenísima, 2004; El Baile de San Juan, 2010) y La Revolución (Vámonos con Pancho Villa, 1935; El Atentado, 2010, Chico Grande, 2010).

¿De qué trata Epitafio?

Yulene Olaizola, Rubén Imaz nos cuentan un hecho histórico de acuerdo a las crónicas de Bernal Días del Castillo, Hernán Cortés y del propio Diego de Ordaz quien se le fue encomendado para hacer la primera expedición en el volcán Popocatepetl, el resultado fue el descubrimiento de azufre, el cuál fue decisivo para el armamento que se necesitaba para entrar a México Tenochtitlan y destruirla.

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Los primeros diez minutos todo parece perfecto. Es cuando los indígenas acompañan y muestran el camino de cómo llegar a la cima del volcán. Hay una pausa y la fotografía es perfecta. El volcán exhala y deja estupefactos a los ahí presentes. Es la señal del volcán de su descontento por lo que está por suceder. La toma del rostro del jefe indígena impresiona. El sonido y la iluminación brillan. Comienza la odisea. Un viaje de supervivencia ante las inclemencias del terreno y de las condiciones ambientales. Poco a poco se dan cuenta que el presagio pinta aterradora. El cansancio, el frío, la presión y solo un acto osado los anima; la gracia de Dios y el sacrificio en nombre del  Emperador Carlos I.

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El hecho como historia pasa a tercer término. Los directores solo quieren mostrar el sufrimiento de esos conquistadores. Quitemos de nuestra mente la gesta. Ahora son dos humanos atemporales, buscando cumplir su deseo y compromiso a costa de los más crueles sufrimientos.
Cansa tanta consideración hacia sus personas. Cansa escuchar el mismo sonido ambiental. Cansa el recorrido y cansa la monotonía de la misma exploración. Cansa la redundancia del espacio, de que los directores busquen sobredramatizar algo que por sí sola se dramatiza. No hay algo nuevo que mostrar. Todos sabemos lo que significa escalar un volcán. El frío se siente sentado en la butaca. El aire te cala los huesos. Un casco que cae, rueda, rueda y rueda hasta sobre un terreno que no es posible que ruede, y es así donde se detiene.
Se les olvidaba metaforizar, entonces, ante el dolor de oídos, perforar unas orejas, y la sangre escurre. Un flechazo cerca del corazón para indicar dolor, cansancio, ahogo u asfixia. El imponente escenario encantó a los directores y buscaron retratar todos los ángulos, los amaneceres, atardeceres, las noches.
Hay cosas inevitables de reconocer. El trabajo estupendo que llevaron a cabo para poder grabar antes las condiciones del frío y las irregularidades del terreno. Ese sonido que calaba como el mismo frío. Las actuaciones de Xabier Coronado (Diego de Ordaz) y Martín Román (Gonzalo de Monovar) no hay algo que criticar. Alejandro Otaola, se lleva las palmas en la musicalización al igual que Emiliano Fernández en la fotografía; y ante todo ese sentimiento poético que toda la ambientación impregnaba.
Epitafio está hecha con una visión pretensiosa si se quiere, es una película para venderse al extranjero como un producto totalmente de arte. El título engancha desde el primer momento que lo lees y tu mente podría llevarte a evocaciones de muerte dolorosa o inesperada o de igual forma de una  gesta heroica que debería ser recordada con un total orgullo. Al final el Epitafio no se concreta en el filme. Nadie muere. Sin ser Epitafio y sin evocar un gesta heroica de 1519, la película podría haber dado para más.

 

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