Esperando a Antía y encontrando a Julieta

¿Qué espera un cinéfilo al asistir al estreno de una película de su director predilecto, quien ya pertenece al denominado cine de autor? La respuesta podría variar en cada espectador dependiendo de una o varias aspectos de la obra cinematográfica o el todo en su conjunto.
Si hablamos de Almodóvar nos referiremos a películas con un contenido profundo en sentimientos de deseo sexual y todo lo que encierra en las personas. El deseo como una bomba implosiva y explosiva abarcando un gran número de expresiones. Sin duda es lo que ha caracterizado la gran mayoría de los trabajos que hasta ahora lleva realizados.
Su anterior trabajo, Los amantes pasajeros (2013) fue centro de gran número de comentarios negativos por sus seguidores y por la crítica. Veintidós años después de haber rodado Kika (1993) se atrevió a reencontrar con la comedia con este trabajo que no fue tan alabado.
Julieta en letras de Alice Munro
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Después de tres años de espera, Almodóvar nos entrega un nuevo trabajo, Julieta (2016) basado en “Destino”, “Pronto” y “Silencio”, tres relatos del libro Escapada (2005) de la escritora canadiense Alice Munro, premio nobel de literatura en 2013.
La historia de Julieta ya estaba predicha desde la escena donde Marilia (Marisa Paredes) le lleva el desayuno a Vera (Elena Anaya); la cámara afoca el título y autor del libro entre los brazos de la criada. Para Conocer la esencia del director solo basta leer sus películas; las paredes, los colores, las texturas, los cuadros, la música, y todo aquello que aparezca sobre la pantalla del cine. En ese libro, en esa escena y de esa película en especial nacería Julieta; y es que para el director, Alice Munro es la mejor escritora de relatos en lengua inglesa. Al igual que en La piel que habito, en Julieta, Almodóvar se ha volcado a homenajear a su escritora predilecta.
Alice Munro - Escapada
El mundo femenino en Munro embonaban perfectamente a las dramáticas protagonistas que Pedro logra plasmar en sus obras, esa sería una buena razón o una coincidencia elevada al cuadrado para lograr un excelente trabajo. ¿Qué tan atinado fue elegir tres relatos cortos y convertirlos en una sola historia para suponer que tendría el éxito que tuvo La Piel que Habito basada en la novela Tarántula de Thierry Jonquet o Carne Trémula con base a Live Fresh de Ruth Randell?
Julieta, el Personaje
Julieta, a secas. ¿Qué encierra el nombre Julieta con solo hecho de pronunciarlo? ¿Tiene una evocación literaria o histórica para ganarse el título de la película? Debió de tener suficiente peso en el propio director para haberla nombrado de esa forma. Julieta para Almodóvar debió de significar la plena realización de todos sus personajes dramáticos puesto que Kika (1993) se llevó la corona para su contraparte con la comedia.
Sobre si Julieta como título o si las actrices que la personificaron fueron asertivas da mucho de que analizar ya que historias mucho más dramáticas vivieron Lena (Los Abrazos Rotos), Becky de Páramo (Tacones Lejanos), Manuela (Todo Sobre mi Madre), Pepa (Mujeres al Bordo de un Ataque de Nervios), Leo Macías (La Flor de mi Secreto); e incluso Vera Cruz/Vicente (La Piel que Habito) o Zahara/Juan (La Mala Educación); y sin embargo ninguna llevó el nombre de su personaje.
Al inicio del rodaje, Julieta se manejó como Silencio, el cual podría haber sido un título idóneo y pasar desapercibido ante un posible vaticinio de fracaso o crítica; pero no sucedió así, incluso la película pudo haberse llamado Ausencia, Luz Silenciosa, A la Deriva, Sangre Invisible, etc. aún así el silencio de Julieta no basta para dar soporte a todo una historia.
En cuanto a la participación de Emma Suárez y Adriana Ugarte da de qué hablar debido a que ninguna de las dos había trabajado como Almodóvar.
Emma Suárez tiene una extensa y variada carrera como actriz de cine. Cerca de cincuenta películas en su currículo. Incursiona en el cine protagonizando Memorias de Leticia Valle (1980, Miguel Ángel Rivas). Se consagró con la dirección de Julio Meden protagonizando Vacas (1992), La Ardilla Roja (1993) y Tierra (1995). Después es llamada a estelarizar las últimas dos películas de Pilar Miró, Tu Nombre Envenena Mis Sueños (1996) y El perro del hortelano (1996) con ésta última fue nominada a 12 categoría en la XI edición de los Premios Goya, resultando ganadora como mejor directora y  Emma Suárez como mejor actriz protagónica.
Adriana Ugarte viene de participar en un gran número de series y películas con poco reconocimiento. Dentro de sus participaciones principales se encuentran Cabeza de Perro (2006, Santi Amodeo) Lo contrario al amor (2011, Vicente Villanueva), Combustión (2013, Daniel Calparsoro) y Palmeras en la nieve (2015, Fernando González Molina).
¿Qué le falto la película Julieta?
Creo que Julieta no tuvo la fuerza suficiente para llegar y atrapar al espectador. No se aterrizó una historia concreta y compleja como en sus dramas anteriores, aunque sí creo que el tratamiento atmosférico fue adecuado para un drama, el cual llega a ser un poco ambiguo y poco creíble. La pérdida de un ser querido puede causar un tremendo dolor y culpa cuando parte de improvisto. Dejando en ese momento una maraña de sentimientos inconclusos de odio, coraje, desprecio, despecho, desconfianza e indiferencia; eso lo que le sucedió a Julieta en el momento que Xoan parte a altamar después de que él le confiesa que ha tenido una relación abierta con Ava (Inma Cuesta). Ese rompimiento de confianza entre Julieta y Xoan es el inicio de la más cruel autoflagelación de culpa por parte de la protagonista por un lado; y por el otro, el no confesarle a su hija lo sucedido y ocultarle la verdad. Vivir una vida de culpa de la mamá y ser castigada con el rechazo y el ignoro por la hija, son extremos casi fuera de todo argumento hasta de la vida real al igual como el diáologo “Antía (Blanca Parés) ha elegido su propio camino y usted no forma parte de el”.
Todo se dejó entrever pero no se abordó con solidez. Como la madre (de Julieta) deprimida y el esposo con su amante. Quizá si se abordara desde una perspectiva de repetición de patrones de la madre y la hija (en cuestiones de depresión e infidelidad) podría haber tenido mayor tolerancia.
Quizá más elementos semióticos que le dieran soporte y firmeza a Julieta como mujer, a su amor, su agonía, su culpa. Algún personaje que inspirara odio o coraje o de perdido alguien que mostrara cierta comicidad. Al final todos los personajes son grisáceos. Menos Marian (Rossy de Palma), su carácter de mujer fuerte y dura llega a suspirar algunas risas entrecortadas pero hay que callarse de inmediato porque su personaje no está inspirada en la comicidad.
El Volver que no llegó
En Volver (2006) Pedro nos contó la historia de una madre (Carmen Maura) que desaparece ante los infortunios hechos en las que se ve envuelta. La película obedece al nombre de su retorno, el encuentro con el pasado y con sus hijas. Aquí el director reencuentra a los personajes a través del perdón y la reconciliación; es decir, resuelve el problema de la ausencia.
Volver - Reencuentro (2)
 En Julieta, Pedro retrata la misma ausencia pero con demasía. Se vuelve un letargo para la madre que anhela la llegada de la hija como para el espectador que espera el reencuentro y la reconciliación. No sucede. Quizá porque la escena significaría un retroceso a algo que ya se había visto.
Julieta - Reencuentro
Los “elementos” Almodóvar
Como siempre, el rojo está presente en la vestimenta, el coche y las paredes. Quizá el momento idóneo para plasmarlo pudo haber sido desde que conoce a Xoan y hasta antes de su muerte y después no evidenciarlo ni por un solo instante, y haber utilizado colores como el negro o el gris,  ante la pérdida, la depresión, la angustia y la desesperanza.
Solo una “Chica Almodóval” trató de dar soporte a la dramática Julieta. Rossy de Palma (Marian) lo hizo, le dio soporte al filme pero no fue suficiente puesto que no era su responsabilidad como protagonista. Marian se come a todos los personajes por su calidad histriónica. Ese matiz del personaje similar al de Marian lo tuvo Marilia (La Piel que Habito) como la amada de llaves, La Agrado (Todo Sobre mi Madre) como la amiga incondicional de Manuela, Agustina (Volver) una vecina con cáncer que busca a su madre, Juana (Kika) era la sirvienta lesbiana o la lectora de labios interpretado por Lola Dueñas (Los Abrazos Rotos).
Algunos otros que han trabajado con Pedro, son Darío Grandinetti (Lorenzo) y Susi Sánchez (Sara) pero dado a que no son tan importantes en la historia quedan desapercibidos y sin ninguna actuación notable.
El tiempo como elemento está presente como en la mayoría de los últimos filmes de Almodóvar. Los acontecimientos ocurren en el pasado hasta llegar al presente. No existe mayor trama y si la hay no se le dio la importancia necesaria, como por ejemplo cuando Marian le cuenta la verdad a Antía sobre su padre y Ava.
 En cuanto a la música, el sonido característico de Alberto Iglesias se nota desde un primer momento, a estas alturas no se puede concebir un drama sin la musicalización de este músico clásico pero en esta ocasión si  Chavela Vargas fuera la musicalizadora de todo el filme hubiera sido igual de acertado. Julieta le queda debiendo mucho el tema Si No Te Vas, de La Chamana porque con solo escucharla uno se rinde ante las emociones del anhelo aún sin la existencia de Julieta (película).
Pedro Almodóvar es todo una institución dentro del cine español y es reconocido por su estilo dramático y personal de contar historias dentro de la cinematografía; y alrededor de mundo mantiene a un buen número de partidarios amantes de su trabajo. La peor película de Almodóvar deberá ser calificado por sus propios admiradores y por la misma crítica; esperemos que el tropezón con Los Amantes Pasajeros no sea un aditivo hacia el declive de Almodóvar como director. Al parecer Juliet no estaba predestinada a ser transformada en Julieta, a falta de mayor trama, mayor realce en sus personajes, una mejor convicción de la historia. Su linealidad, de retomar el pasado, el presente y su conducción hacia un futuro. Nos quedaremos con la duda del personaje de Antía, de su transformación, de su madurez, de toda su persona y ante todo de la actriz que la encarnaría. Al final el triunfo y protagonismo está delimitada por la hija y no por la madre. Antía la mató el director.
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