Lila Cambia Piel de Culebra Por Balas de Palabras

Cuando decía que me había cansado de escuchar ritmos iguales en sus discos debido a su baja elaboración musical de notas básicas, me entero que Lila Downs lanza nuevo disco llamado Balas y Chocolate. En mi mente sabía que sacaría un disco con la misma fórmula de ritmos iguales y covers. Ya no me sentía con ganas de seguir escuchándola. Setí que algo de Lila se había ido, retenido o autocensurada desde el Ojo de Culebra ( primer disco de colaboraciones con grandes de la música)

Como ella misma acepta, estuvo censurada en su natal Oaxaca en la administración de Ulises Ruíz debido a temas delicados sobre política, recordemos Perro Negro de ese disco. De 2008 con Ojo de Culebra hasta 2011 Lila se mantuvo al margen de los acontecimientos políticos que aquejaban México. Ni en la época más aguerrida de campañas políticas para elección presidencial se le vio comentar palabra alguna.

Sinceramente se extraña escuchar a Lila con un disco tipo Tree of Life, Border/La Línea o One Blood. Ha venido prometiendo un disco más elaborado, con esencia bolera y jazz pero hasta ahora no ha lanzado un disco puramente con esos géneros.

Los Covers y Colegas sale mejor

Desde La Cantina. Entre Copa y Copa… sus estrategias comerciales se han mantenido en temas tradicionales, cumbias, corridos y hasta ritmos latinos conocidos como la bachata o el reggaeton. Quiero pensar que se mantiene en la fórmula para atraer más público joven con objetivos de apreciar su cultura y su identidad. Me ha llegado a sorprender sus duetos con artistas del pop allegados a Televisa como Benny Ibarra, Leonel García, Jesús Navarro y entrevistas con Adela Micha o Brozo. Puedo admitir que la música no tiene fronteras y es válido cualquier incursión nuevos artistas o géneros. Mercadologicamente, Lila Downs es Internacional desde antes de Ojo de Culebra. Y mostraba la identidad de Oaxaca, de México y Latinoamérica a todo el mundo.

Llegar a nuevas generaciones con la mercadotecnia que ha venido manejando se corre el riesgo de tomar la música tradicional ya no como cultura de la identidad sino como algo pop o de moda propuesta por el mismo streaming de los medios o sellos discográficas. Me pregunto, los nuevos públicos ¿en verdad aprecian el sentido de identidad impregnada del concepto Lila Downs? Es un riesgo que la identidad desde la música sea usada como un producto de moda y vista desde una perspectiva superficial.

Las diferencias de una lila antes y después de Shake Away/Ojo de Culebra son muy notables. Se dejó echar una mano de la globalización y con ellos llegó el depilado y el maquillaje. Basta observar las portadas de sus primeros discos, donde el close up y medium close up predominaban. Su mirada totalmente perdida en un mundo paralelo. Una Lila introspectiva, reflexiva y cuestionadora. En las fotografías de sus últimos discos ha optado por el plano general y el americano para sus portadas. Se respira una Lila vanidosa hasta con un toque de soberbia. La fama se le refleja en el rostro con una tenue sonrisa.

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Escuchar los discos pasados como One Blood o Border encuentras a una Lila muy original, muy propia sin pretenciones comerciales musicalmente hablando. A mi me pasa que, ver un artista hasta en la sopa llega a decepcionar y hostigar. Cuando un artista se convierte netamente comercial a base a los medios de comunicación (los que imponen y ordenan qué debes ver, escuchar, a qué hora o día). Con tanta publicidad viene la fama y ésta no desagrada a nadie. Ya con la fama vienen las ventas y se convierte en un vicio para mantenerse en un mismo lugar y con el mismo género.

En 2011 lanza el disco Pecados y Milagros, el cual refleja un lado muy personal de su vida. El disco, sinónimo de un retablo de agradecimiento a Dios por permitirle ser madre y encontrarse cada vez más como persona y cantante. Aquí se incluyeron 5 temas que son clásicos de la música tradicional mexicana Tu Cárcel (Escrita por Marco Antonio Solís e interpretada por Los Bukis), Vámonos (Escrita e interpretada por José Alfredo Jiménez), Cucurrucucú Paloma (Escrita por Tomás Méndez e interpretada por Pedro Infante), Fallaste Corazón (Escrita e interpretada por Cuco Sánchez), Cruz de Olvido (Escrita por Juan Záizar e interpretado por Los Hermanos Záizar), Misa Oaxaqueña de Timoteo Cruz Santos y por último una adaptación propia de Lila del tema Dios Nunca Muere, Himno oaxaqueño del compositor Macedonio Alcalá. Dios Nunca Muere y Misa Oaxaqueña es la esencia pura del disco y de la vida de Lila, valió mucho la pena escuchar su propia versión con palabras profundas del corazón.

La vida de un artista y de cualquier persona cambia, y los cambios personales conlleva reflejos en la forma de ver la vida sin importar lo que los demás digan o piensen.

Las Palabras como el Chocolate, Juntas saben mejor

Antes de la llegada de Balas y Chocolate; Canciones Pa’Todo el Año y Raíz fueron el consuelo para mantener presente la imagen viva de Lila. Cuatro años separaron Pecados y Milagros de Balas y Chocolate. Ambos títulos suenan muy temáticos. Espiritualidad y Denuncia.

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Balas y Chocolate, parecería un antónimo de ideas más que de significados. La imagen de la portada del disco está dividido claramente en dos mundos casi surrealistas. Por un lado se plasma la identidad de las raíces indígenas y por otro el ideal revolucionario. Lila se transforma en una Adelita para luchar. Se es el momento de pelear y herir desde la voz de la palabra. La lucha está siendo librada en el inframundo. La oscuridad está por venir pero estamos preparados, hasta los mismos volcanes transpiran su coraje. Nuestros ancestros están por despertar para guiarnos en el momento oportuno. La esperanza regará los campos y el florecimiento está por llegar.

Lila ha regresado. Y digo que ha regresado porque su presencia se nota con solo dar una escuchada a Balas y Chocolate. Cuando Me Tocas Tú, La Promesa, Dulce Veneno nos remonta a sus tres discos que había comentado antes. El álbum está impregnado de fusiones entre sones, cumbias y rancheras. En cuanto a temas de crítica social Humito de Copal va dirigido a los periodistas asesinados en México y Patria Madrina que recuerda a los 43 normalistas asesinados de Ayotzinapa. La identidad se siente como Mano Negra y Balas de Chocolate. El cover no podía faltar y este disco aparece Las Casas de Madera de Cirino Paniagua García, mejor conocida en voz de Ramón Ayala y sus Bravos del Norte; aunque hubiera venido mejor el tema Casas de Cartón de Alí Primera.

Llama la atención el dueto de Lila con Juanes. Hace ver que no existen cantantes pop en México preocupados por el contexto social y político como para ser merecedores de exclamar y reclamar desde una canción la atención de los gobiernos y del mundo. Claro que Juanes viene a ser un digno cantante para interpretar ese tema, el video a ratos nos transporta al A Dios le Pido de uno de sus canciones. Patria Madrina cuestiona el entorno global del capitalismo como una depreciación hacia el sentido humano. Dónde las vidas de seres no importan y mucho menos la naturaleza de donde sale ese aire que nos mantiene vivos. El momento es lo que importa sin mirar el daño que se hace. Es un egoísmo latente casi de manera subconsciente. No razonamos, los impulsos de sobrevivencia, la codicia y la soberbia por el cada vez más Yo Quiero y Yo Tengo son las reglas que están dominando el sector social y económico de los países. Patria Madrina es un llamado hacia la conciencia. La conciencia personal y social. El ‘veinte’ tiene que caernos encima para despertar. Nada se cambia si no se concientiza.

Patria Madrina va dedicado a las Reformas Económicas impulsadas en el último sexenio. Donde todo se privatiza. Comenzando por el petróleo y terminando con el agua. Dónde la naturaleza no importa sino el dinero que se puede extraer de ella. Ambición de unos cuantos disfrazado de progreso para todos. Un engaño dónde los beneficios se ven reflejados en contratos entre privados y particulares. El negocio del bien común entre políticos disfrazado de una forma de gobernar para el pueblo.

Algo que sigue persistiendo en los temas y es por el que es necesario escuchar y seguir escuchando a Lila, es sin duda por sus temas de crítica social. Ahí es cuando se valora que las nuevas generaciones escuchen su música para hacer conciencia social de lo que sucede desde la corrupción, la impunidad y la represión. Formar una postura crítica en los mexicanos para exigir justicia de todos los sectores y de esa manera ir forjando un México de todos y para todos.

En conclusión, Lila de ayer es muy diferente a Lila de Hoy. Su música se centra en la música tradicional mexicana, su apariencia ha tomado otros tintes. Se extraña a Lila cantando temas totalmente mixtecos o náhuatl. A éstas alturas vendría bien un disco totalmente en inglés y en un género folk o blues. Es un gusto saber que Balas y Chocolate retoma la esencia crítica, se estrañan temas como Dignificada o Smoke que con solo escucharlas se parte el corazón y causa indignación, rabia, tristeza… Se extraña la Lila con su búsqueda interna y espiritual.

Balas y Chocolate es un recordatorio de que la esperanza y el coraje deben permanecer vivos y nunca olvidar que somos mexicanos y que como tal merecemos la equidad y la justicia.

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